Petro apuesta a réditos políticos tras enfrentamientos con Trump y tensión en Venezuela
Internacional
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, considera que los ataques y amenazas de Donald Trump favorecen a su movimiento político, el Pacto Histórico, que se ha consolidado como la primera fuerza del país. Tras la sanción estadounidense de octubre pasado por supuestos vínculos con el narcotráfico, Petro destacó que la acción coincidió con la consulta interna de su movimiento para elegir candidato presidencial, lo que movilizó una participación masiva.
Ahora, frente a las recientes acciones de Estados Unidos en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, Petro ha elevado su retórica y convocó a marchas en todo el país para defender la soberanía. Su candidato presidencial, Iván Cepeda, también ha adoptado un discurso antiimperialista, argumentando que las amenazas estadounidenses no influirán en la elección de mayo y reafirmando la independencia de Colombia frente a cualquier presión externa.
Sin embargo, analistas y políticos opositores advierten que la interpretación de Petro podría no ser del todo precisa. Mientras algunos, como Vicky Dávila y Enrique Peñalosa, sostienen que los ataques de Trump podrían reforzar el nacionalismo y beneficiar a la izquierda, otros recuerdan que la mayoría de los colombianos sigue considerando importante mantener buenas relaciones con Estados Unidos, lo que limita el efecto político de las amenazas.
El debate se complica por la postura de Cepeda frente al operativo estadounidense en Venezuela. Si bien el petrismo condenó la intervención, la oposición celebró la captura de Maduro, lo que genera un riesgo de interpretación de apoyo a un líder cuya caída ha sido recibida con aprobación. Expertos señalan que la opinión pública se centra más en los resultados inmediatos de la operación que en la defensa de la soberanía, lo que podría tener implicaciones en la carrera electoral.
En este escenario, la estrategia de Petro busca aprovechar la movilización nacionalista y el sentimiento antiimperialista, mientras la oposición y la ciudadanía equilibran entre la soberanía, las relaciones internacionales y los intereses económicos.
